SISTEMA DE TUTORIAS
La Tutora Personal es una de las figuras que
caracterizan el sistema educativo de nuestro
centro. Umedi ofrece a las familias de sus
alumnos y a éstos mismos un sistema
educativo fundado en el compromiso real del
centro con la labor educativa de los padres.
El triángulo padres-profesor-alumno
es la base de un reto ambicioso, pero que
garantiza la eficacia en esta tarea compartida.
El
papel de la tutora, por lo tanto, es el de
potenciar el organismo activo de los padres
en el trazado del proyecto educativo de sus
hijos, y de asesorarles en los medios más
adecuados para llevarlo a término.
Se trata de ayudar a las familias en la educación
de sus hijos, con autonomía y libertad,
apoyando a cada una para que tome sus propias
decisiones.
El objetivo de este planteamiento es propiciar
una educación coherente a nuestros
alumnos: que se sientan queridos, comprendidos
y exigidos, en los términos y del mismo
modo en casa que en el colegio.
La relación de la tutora con los padres
se canaliza mediante entrevistas trimestrales.
Estos encuentros con los padres le permiten
conocer las circunstancias del hogar y del
alumno, y adecuar la acción educativa
a la peculiaridad de cada uno.
Cada entrevista con la tutora es una oportunidad
única para ayudarle al alumno en su
crecimiento personal, intelectual, social,...
Es por ello que las tutorías son preparadas
con anterioridad atendiendo a los siguientes
puntos:
· Afrontar estos encuentros como un
instrumento al servicio de los alumnos.
· Mantener una visión positiva
y de futuro.
· Abordar un abanico amplio de temas.
· Si existe una preocupación
no esperar a que llegue la fecha de la reunión.
Resulta básico que la entrevista esté
preparada por ambas partes y que exista una
línea de continuidad entre todas las
entrevistas. Para ello, se pueden tomar notas
(tanto previa como posteriormente a la entrevista),
aunque ello dependerá del número
de temas tratados, los compromisos adquiridos
y la memoria de cada uno.
Por parte del tutor personal resulta elemental
que hable antes con otros profesores para
contrastar opiniones. También debe
revisar las últimas calificaciones,
pensar en las preguntas que quiere hacer a
los padres, en los planes de acción
que desea sugerirles, etc. Cuando el conocimiento
del alumno es muy alto quizá no sea
preciso tomar notas; en el caso contrario
será muy conveniente.
Por parte de los padres debe haber también
una preparación previa. No se debe
ir a la entrevista con la actitud pasiva de
"ver qué me cuentan". Marido
y mujer deben pensar juntos qué posibles
temas conviene abordar; en qué campos
pedir consejo; qué ideas quieren contrastar
con el tutor. No es infrecuente que el comportamiento
difiera entre la casa y el colegio, o que
en el trato con un profesor se descubra que
las versiones sobre un hijo sean diferentes.
Con perspectiva
Hace falta cierta perspectiva, en lo positivo
y en lo negativo, para percibir con tiempo
los que se perfilan como puntos fuertes o
débiles de la personalidad de un alumno
o de un hijo. Las cosas no suceden de repente,
ni son imprevisibles. En los últimos
cursos de Primaria ya puede adelantarse cómo
se prevé la adolescencia. Quizá
valga la pena ver cómo son los alumnos
mayores del colegio para suponer cómo
será vuestro hijo de mayor o, al menos,
cómo serán sus compañeros.
De acuerdo con los periodos sensitivos hay
que ir edificando de tal modo que al terminar
esas épocas de calma en la evolución
psicológica, el hijo se encuentre con
las defensas preparadas para entrar en fases
de mayor conflicto. Sin alarmismos innecesarios,
hay que saber dar importancia a los pequeños
detalles, que más adelante pueden ser
graves.
Sentido positivo
A quien sólo se plantee intervenir
cuando ve dificultades, a quien le falte el
sentido positivo en la educación, le
puede costar esa actitud constructiva de quien
cree en un proyecto. En la educación
no se trata tanto de evitar defectos como
de adquirir virtudes.