Teoría que
vienen defendiendo cognoscitivistas de la
Universidad de Harvard. Presenta una nueva
concepción con base científica,
que supera la visión reduccionista
que se venía teniendo de la inteligencia
humana y de su capacidad. Supone una revisión
acerca de cómo las personas aprenden
y comprenden el mundo que les rodea.
Hasta ahora se había
medido la inteligencia humana con una serie
de tests en los que se ponía a prueba
las capacidades numéricas, linguísticas
o espaciales de cada persona. Pero se está
comprobando que este tipo exclusivo de medida
es un error: pues hemos estado tan interesados
en medir la inteligencia dedicada a resolver
problemas técnicos que hemos olvidado
otras habilidades del ser humano como la creatividad,
la comunicación afectiva o la inteligencia
emocional.
Aplicando la teoría de las inteligencias
múltiples intentamos potenciar óptimamente
las diferentes inteligencias o capacidades
de nuestros alumnos: la lógico-matemática,
la espacial, la lingüística, la
musical, la corporal, la interpersonal y la
intrapersonal.

Así,
con la debida instrucción, cada alumno
puede desarrollar a un nivel razonable sus
distintas capacidades. En ningún momento
les presionamos para que sean superdotados,
sino que buscamos que el alumno no desaproveche
por falta de motivación o de estímulo
ninguna de sus potencialidades.
Somos del parecer que la función principal
de la inteligencia no es sólo conocer,
sino dirigir el comportamiento para resolver
problemas de la vida cotidiana con eficacia,
que afectan a la felicidad de las personas
o a la buena convivencia social.